
La diferencia más grande
Fuera de España se tiende a jugar rápido y vertical: se golpea fuerte, se busca el punto pronto y casi no se usan los cristales. En España el pádel se juega con más calma — se defiende muchísimo con la pared, se espera el momento y el punto se construye. Esa paciencia es la mayor diferencia, y es lo que separa a un jugador que pega de uno que juega.







